martes, 11 de septiembre de 2012
Materialismo
Si te digo que la estupidez me estresa
bang bang dos tiros a la cabeza
si te digo que la tele estupidiza
que el sistema te involucra
para votar a los garcas
Yo quiero que las cosas se den vuelta
que seas inteligente
que penses con la cabeza
no ves que todo el mundo se hace mierda
con tanto materialismo,contaminación y guerras
Vos sabes
el grado de materialismo que tenés
Materialismo,contaminación,por tu estupidez
Guerra!
sábado, 11 de agosto de 2012
Rebeldía, felicidad e inteligencia.
Parece ser que al fin me he despertado de un sueño de la realidad bastante confuso. Lo que sucede es que hay veces en que nuestra cabeza se ve limitada por cosas que nos enceguecen. Como por ejemplo, problemas que no nos dejan de alarmar. Dudas, que no se escapan sin respuesta. Y uno entra en un paréntesis, del que nos referimos luego como un "a propósito de". No veo necesidad de ocultar nada, pero a veces es mejor ser discreto con algunas cosas.
Esto es porque funciona de maravilla la instauración de una forma de pensar elementalmente básica. Una falacia, creo, que es el mejor ejemplo de la ideología actual y la idiosincrasia colectiva. ¿Se ha fijado usted en la opinión pública? ¿Les cree? ¿Saben ellos acabadamente la totalidad de los hechos? ¿Se ve que hay reflexiones de lo acontecido? Probablemente no. Y es porque eso justamente es lo que falta. Ver. Pensar. Reflexionar.
Es sano pasar horas desconectado. A la deriva. Esa paz interior que se gana cuando uno no está al parecer persiguiendo nada, dejando todo fluir con normalidad. Porque la ansiedad y la desesperación, que recaen en la infelicidad, es también un arma de este pulpo que tanto critico, una de las mejores armas. La infelicidad se apodera de una mente ciega, de un corazón oprimido. Se apodera muy fácilmente de aquellos que piensan y repiensan cosas, porque creen que la solución es mental, es algo que puede nacer de uno. Estas personitas piensan que es su culpa que algo no funcione. Piensan que deben dar cuenta de algo, que deben tener respuestas para todo. Saben demasiado, pero demasiado nunca es suficiente. Se convierten en agujeros negros que jamás se sacian, siempre pidiendo y exigiéndose más y más, y se autodestruyen.
Las personas inteligentes no son quienes piensan más. Son quienes eligen -y aciertan- en cuándo y cuánto pensar. Son quienes no caen en la ansiedad, pero tampoco en la deriva. Porque las personas que nos rodean siempre nos necesitan. Nos rodean porque somos una serie de planetas uno al lado de otro, y ejercemos gravedad en los otros. Hacemos el cambio en los demás. Estas personitas dejan de culparse a sí mismos cuando se construyen a sí mismos. Porque ser felíz es un proceso. Hay que estar triste primero. Luego perdonar, a otros y así mismos. Tratar de cambiar las cosas, en lo posible y lo justo. Y luego viene la reflexión. Cuando uno baja de las colinas de la introspección, debe bajar felíz. Ya no hay nada que nos pueda botar.
Te dicen que existe una pareja ideal y te meten en la cabeza cómo debes amar. Te dicen que debes tener una casa, un perro, un auto, que debes ser heterosexual, que debes ser lo más blanco y rubio posible, que debes ser profesional y debes ganar dinero trabajando para otro más rico que tú, que debes vestirte de cierta forma y tus hijos deben ser lo mismo que tú. Te meten en la cabeza cómo vivir. Cuidado con los libros de autoayuda, cuidado con los consejos que escuchas. Cuidado con los sicólogos y los profesores. Nosotros somos libres. Esa es la única verdad. Aunque sea sólo en nuestra cabeza, ese kilo y medio de nosotros, es nuestra prueba de libertad.
Sé felíz, es lo más rebelde que existe.
Sé inteligente, es lo más libre que podrás ser.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Lxs Capucha: primer línea de defensa (articulo enviado desde Uruguay)
"Lxs Capucha: primer línea de defensa
Estigmatizados por los medios, son ellos!
Los violentos.
Los insurrectos los que no tienen nada más que hacer que tirarle piedras a los Pacos (policías), que no hacen más que romper semáforos y ser el terror de la propiedad privada. Son jóvenes que en su vida de vacío y aburrimiento aprovechan las marchas y manifestaciones para ver si me puedo romper una cosita.
Si, esto es visto así, es porque usted solo conoce lo que se trasmite por todo canal chileno e internacional, cuando existe un enfrentamiento…el tinte amarillista muestra inmediatamente su hilacha ¡Esos son los destructores que atentan contra las bases democráticas chilenas…como dice el lema de la bandera chilena y como se lee en el costado de algunas monedas ”por la razón o la fuerza”, ¿por la razón? ¿qué razón? ¿la razón de quien? o por la fuerza! o… si, más que democrático. Uno se pregunta solamente al leer esto ¿quiénes son los violentos?, ¿Quiénes son los que tienen en su poder las fuerzas represivas?, ¿Acaso los capuchas te piden documentos, explicaciones, te detienen porque sí en la calle, han matado jóvenes de 15 años? ¿Ellos hacen el abuso de poder?
La Capucha nace como una respuesta a la violencia ejercida por los efectivos policiales, es una demostración de odio acumulado de años, de años de impotencia, de años de sentir que al ser joven no se es más que un delincuente, una mierda que está ahí nada más porque a su madre no se les ocurrió abortar. Muchos de los capucha son estudiantes que vivieron la represión directa cuando estaban en la secundaria, en los liceos… muchos de ellos vivieron un episodio parecido a las actuales manifestaciones y a la coyuntura actual del movimiento estudiantil chileno en el año 2006 con el gobierno de la social demócrata del partido de la concertación pseudo progresista que tenía como presidenta a “La Bachellete”, a este episodio se le llamó la “Revolución de los pingüinos”, ya que eran los liceales, usando su uniforme del colegios los que salían a la calle a protestar por la suba del boleto, pidiendo una educación gratuita y digna, ellos ya desde sus jóvenes 12,13,14,15 años vienen sufriendo atropellos de los responsables políticos y materiales violentadores de su libertad, el accionar abusivo de los carabineros, de la policía chilena (de los tortuga ninja como le llaman, viendo que usan un verdadero caparazón verde con cascos palos, escudos, coderas, rodilleras, gases lacrimógenos, balas de fuego…listos para la acción!) no es más que un accionar de ordenes de los acobardados políticos que detrás de sus escritorios piensan que con un par de gorilas violentos, entrenados de mil formas para matar, van a poder controlar la situación totalmente, que el pueblo no tiene memoria, que las cicatrices y los moretones con un par de puntos y un poco más de tiempo se olvidan convirtiéndose en cosa del pasado. Si el capucha es salvaje, ellos civilizan como les enseñaron en la vieja escuela de la conquista española.
Están también aquellos llamados “flaite” (En Uruguay llamados plancha), estos que son estigmatizados por cómo se visten , como hablan, que música escuchan, con que droga se drogan, por las elecciones no pudieron tomar en su vida, ellos también se encapuchan, ellos toman su rabia en las piedras que tiran a los Pacos, ellos actúan en venganza, la mejor que podría haber, no es violencia por violencia no es la barra del bolso versus la barra del manya, no es no cagamo` a palo` con lo` seguridad del inter, sino una forma de mostrar que también son consientes de un problema social que se vive, que los involucra tan directamente como a los estudiantes, ya que su situación económica y la de sus familias es producto directo de esta desigualdad al acceso de educación.
Una característica peculiar de quien, decide accionar, aquel que se encapucha sea hombre o mujer es no exponer a sus compañeros, cada uno elige que hacer o que no, como manifestarse o cómo no, sin ninguna policía militante del pit-cnt o la feuu que suavice o negocie la intervención, generalmente es al final del recorrido de la manifestación que empieza el enfrentamiento, es una guerrilla de posiciones, de defensa del lugar , de la calle, de demostrar que la calle es nuestra, que la toma (la ocupación de los centros educativos) es nuestra, nosotros, pueblo, pobre, explotado, oprimido, tu Paco, represor, títere del autoritarismo del gobierno derechista-pinochetista neoliberal del presidente Piñera.
Es también una forma de propaganda, propagandear que no les tenemos miedo, que nos encapuchamos no por cobardes sino porque debajo de la capucha somos uno, todos somos capucha, somos una parte de un organismo vivo que se mueve y lucha como uno solo, ellos [los Pacos] tampoco andan con identificaciones colgadas en su uniforme oliva, ¿por qué nosotros si?. Propagandear también de que si no nos dejan nada, que si nos endeudan hasta el cuello por el derecho estudiar, si golpean a nuestras madres, hijos, compañeros, parejas, NO nos vamos a callar, ni quedar quietos.
Una bala no les espera (por ahora) pero si una molotov o una piedra bien dirigida, que los muertos no queden impunes. En este ámbito fue el asesinato de Manuel Gutiérrez (17 años), un homicidio más que vivió el movimiento estudiantil chileno, tal vez uno de los más cobardes de los últimos tiempos con una bala dirigida directamente a su cuerpo cuando había terminado la movilización, pero sin embargo este asesinato fue el despertar de una bronca en plena ebullición… fue un BASTA, basta de que nos maten. ¿Por qué deben morir, compañeros, por qué deben morir niños?
Los encapuchados no son un grupo caótico que sale a romper todo, pero si cualquiera puede encapucharse, es necesario tapar todo rasgo que pueda identificarlo, cubrir el rostro y el pelo, usar guantes y llevar en una mochila una muda de ropa y bastante desodorante para eliminar el olor del lacrimógeno ya que durante las manifestaciones la P.D.I (Policía de Investigación) filma todo y fotografía todo para archivar y fortalecer su caza de brujas, las viejas mañas nunca se pierdes. Los motivos simples buscar cualquier rasgo, color de piel, zapatos, cabello o complexión física que delate a los encapuchados, para encarcelarlos o algo peor. La semana pasada a 4 compañeros de la universidad del Biobío de Concepción, fueron ilegalmente secuestrados por las fuerzas policiales, los torturaron con picana eléctrica pidiendo nombres de Capuchas… ellos no hablaron, aunque fueron torturados no hablaron, demostrando que ser Capucha no es un juego, es un compromiso, eso una postura de vida en la que uno se juega todo por sus ideales y la seguridad de sus iguales. Estos actos a igual que las incursiones ilegales dentro de las universidades ocupadas para llevarse a estudiantes no salen en la prensa chilena ¿y los capuchas son violentos por romper un semáforo por ejemplo?, ¿Quién es el fascista acá, díganme quien es el violento acá?… cómo es posible tolerar un estado fascista así, torturador… cómo es posible que el mundo siga girando como si nada cuando algunos no nos dan las lagrimas de bronca… no se sabe si sus rostros, en los rostros encapuchados, lloran de bronca o de tanta bomba lacrimógena, pero lo que sí sé es que en los ojos enrojecidos hay orgullo y valía.
Durante los enfrentamientos hay trasportes llamados zorrillos, rápidos y letales que se dedican a tirar chorros de gas, también tenemos a los guanacos, camiones blindados que tiran fuertes chorros de agua, pero no agua de la canilla, sino agua con amoníaco y otros tóxicos que hacen daños no solamente en la piel… miren si bien yo no me he encapuchado he experimentado el poder de esos gases, no podía ver, me sentía mareado, pero por suerte vino una compañera con agua con bicarbonato para lavarme. Morder el limón y ponerse sal debajo de los ojos es otra forma de apalear el poder corrosivo de estos gases, gases que están prohibidos por ley marcial utilizar en la cantidad que se utilizan, pero que las fuerzas de orden hacen caso omiso arriesgando la vida de toda la ciudadanía… y pese a que esto no es una guerra, si es una guerra también, aunque es más violenta ya que un “ejército” no tiene más armas que su voluntad y su palabra.
El gas queda por días en el aire y aunque al otro día no haya enfrentamientos si hay gas por todos lados, te arden los ojos, toces mucho y todos andamos cubriéndonos la boca para respirar ese veneno lo menos posible, esta es sin duda la nueva lluvia acida.
Aquellos que documentamos y no nos encapuchamos apoyamos presenciando y dando fuerza, es clara la diferencia de quien apoya y de quienes de lejos se toman esto como un show combativo.
Prende tu mente"
Extraido de http://revistaculturalia.blogspot.com
Agradecimientos a Colectivo Jurídico "Conocimiento Acción Libre"
Estigmatizados por los medios, son ellos!
Los violentos.
Los insurrectos los que no tienen nada más que hacer que tirarle piedras a los Pacos (policías), que no hacen más que romper semáforos y ser el terror de la propiedad privada. Son jóvenes que en su vida de vacío y aburrimiento aprovechan las marchas y manifestaciones para ver si me puedo romper una cosita.
Si, esto es visto así, es porque usted solo conoce lo que se trasmite por todo canal chileno e internacional, cuando existe un enfrentamiento…el tinte amarillista muestra inmediatamente su hilacha ¡Esos son los destructores que atentan contra las bases democráticas chilenas…como dice el lema de la bandera chilena y como se lee en el costado de algunas monedas ”por la razón o la fuerza”, ¿por la razón? ¿qué razón? ¿la razón de quien? o por la fuerza! o… si, más que democrático. Uno se pregunta solamente al leer esto ¿quiénes son los violentos?, ¿Quiénes son los que tienen en su poder las fuerzas represivas?, ¿Acaso los capuchas te piden documentos, explicaciones, te detienen porque sí en la calle, han matado jóvenes de 15 años? ¿Ellos hacen el abuso de poder?
La Capucha nace como una respuesta a la violencia ejercida por los efectivos policiales, es una demostración de odio acumulado de años, de años de impotencia, de años de sentir que al ser joven no se es más que un delincuente, una mierda que está ahí nada más porque a su madre no se les ocurrió abortar. Muchos de los capucha son estudiantes que vivieron la represión directa cuando estaban en la secundaria, en los liceos… muchos de ellos vivieron un episodio parecido a las actuales manifestaciones y a la coyuntura actual del movimiento estudiantil chileno en el año 2006 con el gobierno de la social demócrata del partido de la concertación pseudo progresista que tenía como presidenta a “La Bachellete”, a este episodio se le llamó la “Revolución de los pingüinos”, ya que eran los liceales, usando su uniforme del colegios los que salían a la calle a protestar por la suba del boleto, pidiendo una educación gratuita y digna, ellos ya desde sus jóvenes 12,13,14,15 años vienen sufriendo atropellos de los responsables políticos y materiales violentadores de su libertad, el accionar abusivo de los carabineros, de la policía chilena (de los tortuga ninja como le llaman, viendo que usan un verdadero caparazón verde con cascos palos, escudos, coderas, rodilleras, gases lacrimógenos, balas de fuego…listos para la acción!) no es más que un accionar de ordenes de los acobardados políticos que detrás de sus escritorios piensan que con un par de gorilas violentos, entrenados de mil formas para matar, van a poder controlar la situación totalmente, que el pueblo no tiene memoria, que las cicatrices y los moretones con un par de puntos y un poco más de tiempo se olvidan convirtiéndose en cosa del pasado. Si el capucha es salvaje, ellos civilizan como les enseñaron en la vieja escuela de la conquista española.
Están también aquellos llamados “flaite” (En Uruguay llamados plancha), estos que son estigmatizados por cómo se visten , como hablan, que música escuchan, con que droga se drogan, por las elecciones no pudieron tomar en su vida, ellos también se encapuchan, ellos toman su rabia en las piedras que tiran a los Pacos, ellos actúan en venganza, la mejor que podría haber, no es violencia por violencia no es la barra del bolso versus la barra del manya, no es no cagamo` a palo` con lo` seguridad del inter, sino una forma de mostrar que también son consientes de un problema social que se vive, que los involucra tan directamente como a los estudiantes, ya que su situación económica y la de sus familias es producto directo de esta desigualdad al acceso de educación.
Una característica peculiar de quien, decide accionar, aquel que se encapucha sea hombre o mujer es no exponer a sus compañeros, cada uno elige que hacer o que no, como manifestarse o cómo no, sin ninguna policía militante del pit-cnt o la feuu que suavice o negocie la intervención, generalmente es al final del recorrido de la manifestación que empieza el enfrentamiento, es una guerrilla de posiciones, de defensa del lugar , de la calle, de demostrar que la calle es nuestra, que la toma (la ocupación de los centros educativos) es nuestra, nosotros, pueblo, pobre, explotado, oprimido, tu Paco, represor, títere del autoritarismo del gobierno derechista-pinochetista neoliberal del presidente Piñera.
Es también una forma de propaganda, propagandear que no les tenemos miedo, que nos encapuchamos no por cobardes sino porque debajo de la capucha somos uno, todos somos capucha, somos una parte de un organismo vivo que se mueve y lucha como uno solo, ellos [los Pacos] tampoco andan con identificaciones colgadas en su uniforme oliva, ¿por qué nosotros si?. Propagandear también de que si no nos dejan nada, que si nos endeudan hasta el cuello por el derecho estudiar, si golpean a nuestras madres, hijos, compañeros, parejas, NO nos vamos a callar, ni quedar quietos.
Una bala no les espera (por ahora) pero si una molotov o una piedra bien dirigida, que los muertos no queden impunes. En este ámbito fue el asesinato de Manuel Gutiérrez (17 años), un homicidio más que vivió el movimiento estudiantil chileno, tal vez uno de los más cobardes de los últimos tiempos con una bala dirigida directamente a su cuerpo cuando había terminado la movilización, pero sin embargo este asesinato fue el despertar de una bronca en plena ebullición… fue un BASTA, basta de que nos maten. ¿Por qué deben morir, compañeros, por qué deben morir niños?
Los encapuchados no son un grupo caótico que sale a romper todo, pero si cualquiera puede encapucharse, es necesario tapar todo rasgo que pueda identificarlo, cubrir el rostro y el pelo, usar guantes y llevar en una mochila una muda de ropa y bastante desodorante para eliminar el olor del lacrimógeno ya que durante las manifestaciones la P.D.I (Policía de Investigación) filma todo y fotografía todo para archivar y fortalecer su caza de brujas, las viejas mañas nunca se pierdes. Los motivos simples buscar cualquier rasgo, color de piel, zapatos, cabello o complexión física que delate a los encapuchados, para encarcelarlos o algo peor. La semana pasada a 4 compañeros de la universidad del Biobío de Concepción, fueron ilegalmente secuestrados por las fuerzas policiales, los torturaron con picana eléctrica pidiendo nombres de Capuchas… ellos no hablaron, aunque fueron torturados no hablaron, demostrando que ser Capucha no es un juego, es un compromiso, eso una postura de vida en la que uno se juega todo por sus ideales y la seguridad de sus iguales. Estos actos a igual que las incursiones ilegales dentro de las universidades ocupadas para llevarse a estudiantes no salen en la prensa chilena ¿y los capuchas son violentos por romper un semáforo por ejemplo?, ¿Quién es el fascista acá, díganme quien es el violento acá?… cómo es posible tolerar un estado fascista así, torturador… cómo es posible que el mundo siga girando como si nada cuando algunos no nos dan las lagrimas de bronca… no se sabe si sus rostros, en los rostros encapuchados, lloran de bronca o de tanta bomba lacrimógena, pero lo que sí sé es que en los ojos enrojecidos hay orgullo y valía.
Durante los enfrentamientos hay trasportes llamados zorrillos, rápidos y letales que se dedican a tirar chorros de gas, también tenemos a los guanacos, camiones blindados que tiran fuertes chorros de agua, pero no agua de la canilla, sino agua con amoníaco y otros tóxicos que hacen daños no solamente en la piel… miren si bien yo no me he encapuchado he experimentado el poder de esos gases, no podía ver, me sentía mareado, pero por suerte vino una compañera con agua con bicarbonato para lavarme. Morder el limón y ponerse sal debajo de los ojos es otra forma de apalear el poder corrosivo de estos gases, gases que están prohibidos por ley marcial utilizar en la cantidad que se utilizan, pero que las fuerzas de orden hacen caso omiso arriesgando la vida de toda la ciudadanía… y pese a que esto no es una guerra, si es una guerra también, aunque es más violenta ya que un “ejército” no tiene más armas que su voluntad y su palabra.
El gas queda por días en el aire y aunque al otro día no haya enfrentamientos si hay gas por todos lados, te arden los ojos, toces mucho y todos andamos cubriéndonos la boca para respirar ese veneno lo menos posible, esta es sin duda la nueva lluvia acida.
Aquellos que documentamos y no nos encapuchamos apoyamos presenciando y dando fuerza, es clara la diferencia de quien apoya y de quienes de lejos se toman esto como un show combativo.
Prende tu mente"
Extraido de http://revistaculturalia.blogspot.com
Agradecimientos a Colectivo Jurídico "Conocimiento Acción Libre"
lunes, 19 de diciembre de 2011
Acerca del miedo
"El miedo ha sido en todas las épocas de la humanidad un fiel aliado del poder. El poder cuando quiere tener sometida a la gente, ocupan el miedo, el temor, la ansiedad. En estos momentos, una de las características centrales de lo que nos está ocurriendo, es que todo el mundo está asustado ante la naturaleza de todo lo que nos está sucediendo"
"Del miedo sale la parálisis ciudadana. El partido que le sacan a la parálisis ciudadana es que al estar tan asustados con lo que nos puede ocurrir (siempre pensamos "el próximo voy a ser yo"), que nos anestesiamos, es decir, nos quedamos ansiosos y no protestamos, no nos movilizamos, nos quedamos en nuestra casa".
Joaquín Estefanía (en "Miedocracia")
Economísta
Periodista
"Del miedo sale la parálisis ciudadana. El partido que le sacan a la parálisis ciudadana es que al estar tan asustados con lo que nos puede ocurrir (siempre pensamos "el próximo voy a ser yo"), que nos anestesiamos, es decir, nos quedamos ansiosos y no protestamos, no nos movilizamos, nos quedamos en nuestra casa".
Joaquín Estefanía (en "Miedocracia")
Economísta
Periodista
sábado, 19 de noviembre de 2011
Está bien ODIAR TU BANDERA

"Los Hechos:
NANCY MAGDALENA CALABRANO TORRES:
Que, el miércoles 2 de noviembre del presente año, alrededor de las 8 de la mañana fui a dejar a mis hijos al paradero que se encuentra en el camino público Chequenco, como a 80 metros de mi hogar, para esperar el bus que los lleva al colegio de Pidima. Cuando volvía a mi hogar, escuché disparos y el entorno de mi casa se llenó de humo. Vi como frente a mi casa se desplazaba por el camino público, en dirección a Chequenco, un grupo de cómo 20 veinte carabineros, vestidos con ropa militar, con cascos, metralletas y fusiles en sus manos, tras ellos venían 2 patrullas, 2 furgones, zorrillos y camionetas de color blanco, rojo, plomo y negro, en las últimas camionetas venían, en la parte descubierta, carabineros de pie, armados y apuntando hacia las casas. Los carabineros que venían delante disparaban en dirección a mi casa y lanzaban bombas lacrimógenas tambien hacia mi hogar. Yo corrí hacia el paradero donde se encontraban mis niños, junto a otros niños hijos de mi hermana Carmen y de Miriam Gallardo Cayul, a pedirles a los niños que se devolvieran a sus casas. Luego traté de acercarme a carabineros para decirles que dejaran de disparar y tirar lacrimógenas, porque en las casas se encontraban niños y un par de ancianas, pero me respondieron con puras groserías. En el sector de mi casa hay seis viviendas, las que fueron afectadas por los disparos y bombas lacrimógenas. Los hombres habían salido temprano a trabajar y los niños no pudieron ir a clases.
Después del mediodía la misma caravana policial venía de vuelta a Pidima por el camino público que colinda con mi casa y pasaron disparando balines de goma, los cuales caían como lluvia encima de nuestros techos de zinc, causando gran temor a todos los que nos encontrábamos allí, especialmente a los niños. También lanzaron bombas lacrimógenas en contra de nuestras casas.
El día jueves 3 de noviembre y viernes 4 del mismo mes se repitió la misma situación, siendo el hecho más grave el ocurrido el jueves 3 como a las 18:30 horas, momento en que nuevamente escuché disparos y salí a ver que pasaba, vi como carabineros se adentraba en mi terreno y también que una bomba lacrimógena había estallado en la puerta abierta de la casa de mi vecina Jennifer, la cual tiene un hijito de pocos meses de edad.
Me acerqué a hablarles a carabineros para decirles que tuvieran mas respeto, que había niños y en la otra casa una guagua. Cuando estaba como a 5 metros de los carabineros, dentro de mi propiedad, los carabineros no dejaban de apuntarme y uno de ellos sin decir palabra me disparó un balín que me hirió en mi seno izquierdo, que comenzó a sangrar. En esos momentos llegaba mi marido, Juan Martín Toro Ñanco y a él le dispararon un balín en la pera, el cual lo dio vuelta y lo hizo sangrar profusamente. Al verme herida mi hija Marta Toro Calabrano corrió a socorrerme, siendo tambien baleada, recibiendo un disparo en su cadera derecha.
Luego llamamos al SAPU el que nos llevó hasta el hospital de Collipulli. Cuando llegamos el médico estaba muy preocupado y me dijo que me iban a enviar al hospital de Angol para que me tomaran una radiografía, pero lo llamaron unos carabineros y cuando volvió la atención ya no era la misma. Me colocó unos puntos en la herida, atendió a mi esposo y a mi hija y nos envió para la casa. Junto a nosotros andaba mi vecina Jennifer con su guagua, la cual no paraba de llorar y no la atendían. Fuimos al consultorio de Ercilla donde un paramédico atendió a la guagua y al verme sangrar de mi herida me envió al hospital de Victoria para que me tomaran una radiografía.
Nosotros sufrimos un allanamiento en el mes de agosto de este año, en que llegaron gran cantidad de vehículos policiales, incluso un guanaco y no se llevaron nada. Todos los días continúan pasando en caravana los carabineros, temiendo que en cualquier momento nos empiecen a disparar de nuevo.
Hasta el día de hoy, la familia en su conjunto y todos los vecinos del sector nos encontramos atemorizados, y los niños no han podido superar el miedo.
JENNIFER CALABRANO CALABRANO:
Vengo en denunciar lo ocurrido el día jueves 3 de noviembre del presente año, día en que me encontraba sola en mi casa junto a mi hijito de 6 meses de edad, Simon Ariel Palacios Calabrano.
Serían como las 6 o 6 y media de la tarde cuando yo salí a buscar leña cerca de mi casa y dejé a mi hijo solo un rato al interior de la casa, en su andarín. Comencé a escuchar disparos y ví que una bomba lacrimógena había estallado en la puerta de mi casa, la cual se encontraba abierta, corrí a ver a mi hijo y él se encontraba asfixiado por los gases, en la casa no se podía respirar porque era muy fuerte el olor de la lacrimógena. Me ayudaron mis vecinas a aliviarlo con aguita. Fuimos al hospital de Collipulli, junto a mi vecina Nancy, su esposo Martín y su hija Marta, los cuales habían sido heridos por carabineros. En el hospital de Collipulli esperé cerca de una hora y no me atendieron al niño, tuvimos que llevarlo al consultorio de Ercilla donde le dieron un inhalador. A mi hijito le habían diagnosticado bronquitis obstructiva tres días antes de que ocurrieran los hechos que denuncio, por lo que se puso muy mal a consecuencias del gas.
Los días anteriores habían pasado los carabineros disparando desde el camino público, pero ese día ellos entraron a la propiedad de mi vecina Nancy Calabrano y desde allí lanzaron las bombas, una de las cuales estalló justo en la puerta de mi casa y el gas se introdujo a mi hogar. Mi casa se encuentra mas retirada, del camino público hacia el cerro como 100 metros.
VET DEL CARMEN CALABRANO CALABRANO:
Vengo a denunciar que hace varios días hemos estado recibiendo balazos y gases lacrimógenos en nuestra comunidad. El día miércoles 2 de noviembre como a las 8 de la mañana, llevé a mis hijos, Marcela Ester Toro Calabrano y Blanca Uniset Toro Calabrano, a esperar el bus que los lleva a su escuela en Pidima, Colegio Teodosio Urrutia Muñoz, en la garita que se encuentra en el camino público que va de Pidima a Chequenco, cuando escuché disparos y comenzaron a llegar gases lacrimógenos. Yo traté de hablar con carabineros, decirles que habían niños y que estaban todos llorando por efecto de los gases y porque no habían visto eso antes. No me hicieron caso y mis hijos no pudieron ir a clases ese día, encontrándose con mucho miedo hasta el día de hoy.
Los días siguientes continuaron pasando los carabineros lanzando bombas y disparando, por lo que tenemos mucho miedo de lo que pueda ocurrir, ya que nuestros vecinos ya fueron heridos.
MIRIAM LUZ GALLARDO CAYUL:
Reafirmo los dichos de mis vecinas en cuanto hemos sufrido el ataque de carabineros los días 2, 3 y 4 de noviembre en nuestra comunidad, encontrándose gran cantidad de cartuchos de escopetas y de bombas lacrimógenas en los terrenos que rodean nuestra viviendas, así tambien en los techos de las casas.
Que la mayoría de las veces hemos estado solas las mujeres con nuestros hijos porque nuestras parejas salen a trabajar temprano y no vuelven hasta la tarde.
Que el día martes, cerca de las ocho de la mañana, estaba con mis hijos en la garita que esta cerca de mi casa en el camino público a Pidima cuando los carabineros empezaron a disparar y lanzar lacrimógenas, provocando llanto y asfixia a mí y a mis hijos, Pablo Natanael Calabrano Gallardo y Analys Belen Calabrano Gallardo. Ese día no pudieron asistir al colegio de Pidima donde estudian ya que quedaron muy afectados. Los días siguientes la situación fue más grave aún, manteniendo el miedo constante sobre lo que pueda llegar a ocurrir.
En ningún momento se presentó alguna orden de ingreso a la propiedad de mi vecina o se nos dio alguna explicación acerca de la invasión violenta a nuestra comunidad o el trato sufrido por nosotras y nuestros hijos.
En su actuar Carabineros ha actuado atentando contra la integridad física y psíquica de los miembros de nuestra comunidad y de nuestros niños. Generando temor e incertidumbre, los niños le tienen mucho temor a Carabineros, lo que sin duda tiene implicancias en el normal desarrollo de los niños y en su proceso de aprendizaje.
Por ello, ante este escenario, claro es, se configuran actos de Carabineros que perturban y amenazan las garantías constitucionales de los habitantes de la comunidad, en especial de los menores."
Testimonios varios sacados de una publicación del MUI bajo este título: "Recurso de Protección contra Carabineros y Gobernación Provincia Malleco por Violencia comunidades mapuche".
lunes, 31 de octubre de 2011
Keep your hands off my stack.
Matarlos a todos. Quemarlos a todos. No dejar que me infecten con su mierda de plástico. No dejar que me usen. Que me atrapen como el pulpo mecánico del final del video de "Do the Evolution" de Pearl Jam. Escapar de sus artimañas. Desviarlos. Sabotearlos. Desobedecerles. Enseñar que ellos son los malos. Enseñar cómo no caer en sus trampas. Enseñar cómo llevarles la contra. Odiarlos, si es necesario. Matar o morir, ¿será necesario? ¿Me viro o doy la pelea? ¿Me entrego de una vez por todas, por el más alto de los precios? ¿Les hago el favor? ¿Dejo que me perviertan? No lo sé. No importa. Sabré que están mal. Ellos son los malos. No dejar que me infecten con su mierda de plástico. No dejar que me usen. Sabotearlos si es necesario.

Stencil hecho por "Martín Warp", un verdadero artista este chiquillo.
"Keep your hands off my stack" es una parte de Money de Pink Floyd. Es lo que el preciado tesoro amerita, "aléjate, mierda!". La gracia, es la cantidad de cosas que puedo decir con "tesoro". Tomando exclusivamente esa frase, la cosa adquiere un doble sentido. Aléjate de mi dinero o aléjate dinero...
Paz!

Stencil hecho por "Martín Warp", un verdadero artista este chiquillo.
"Keep your hands off my stack" es una parte de Money de Pink Floyd. Es lo que el preciado tesoro amerita, "aléjate, mierda!". La gracia, es la cantidad de cosas que puedo decir con "tesoro". Tomando exclusivamente esa frase, la cosa adquiere un doble sentido. Aléjate de mi dinero o aléjate dinero...
Paz!
miércoles, 5 de octubre de 2011
Everybody Lies (así que ¿qué nos importa...?)
La próxima vez que escuchemos a alguien hablando y haciendo autoridad de su propia honestidad y verdad, de su capacidad plena de afrontar los hechos de frente, sacando algo así como antimateria de su interior para hacer uso de sus capacidades dictatoriales y discursivas, no le crea. Existe llamado algo “La Prueba del NO”, de lo que me enteré un día en un coloquio organizado por la Escuela de Derecho de mi universidad. Una expositora española hizo una acotación acerca de las premisas entregadas en el discurso del Presidente de la República. Si la premisa entregada, es imposible rebatirla con un simple “no”, entonces es mentira. La premisa debe entregar razón, debe tenerla, no ser fuente de virtud y verdad.
Esto, hablando en modalidades discursivas es muy válido. Pero también hay que considerar la diferencia de contextos, hablando de historia un poco, donde antes el personaje carismático emitía su discurso vociferando a grandes pulmones hacia una vasta cantidad de personas, en espacios públicos generalmente, en grandes encuentros. Ahora es por el aparatito ese tan criticado en este blog, la televisión, donde no es necesario asistir a encuentros –lo que es completamente explicable y no debiera sorprender-, sino quedarse en la comodidad y calidez de nuestro hogar, pero corriendo el riesgo del “mass-mind rape” que cantaban los Rage Against the Machine, de la violación mental en nuestra propia intimidad del hogar. Otra facilidad que le ofrece la TV al Estado.
Probablemente a usted le recuerde al Dr. House, que en su cita más fundamental de la 4º temporada, indicaba así “Todos mienten”. Incluso, tras ser rebatido por una de sus ayudantes, quien decía “Todos mienten, pero hay una excepción en cada regla”, House agregaba lo siguiente: “En realidad no la hay. Eso es lo que hace a la regla”.
Por consiguiente, usted no se sorprenda cuando descubra la mentira en ojos confidentes. Lo más probable es que haya hecho lo mismo poco tiempo atrás. Hay una magnífica cantidad de razones y causas, técnicas para descubrirlos y convertirse, pero siempre queda el amargo sabor de un incendio mental o emocional al descubrirlas.
Lo interesante es el hecho de que la gente trata siempre de protegerse. La protección es uno de los recursos más necesitados por la humanidad. Y el ciego placer del engaño mental a veces es lo único que queda. Somos más adictos a la protección que al agua, y es eso lo que no tienen algunas personas, o no necesitan algunas personas, eso es lo único que los diferencia del resto, muchas veces. Gente que decide virarse y no estar ni ahí con la protección, o aventurarse en un viaje desconocido por el mundo y el descubrimiento, despojándose de toda marca, todo signo, todo número y todo lenguaje. El mundo se abre una sola vez, y esa vez puede bastar para joderse la vida buscando la luz en la cueva de oscura de Platón, sirviéndose de cualquier maldita chispa de oscuridad en medio de la masa oscura de materia real y cotidiana que día a día pesa y pesa y jode y jode, mucho peor que cualquier tipo de mass-mind rape. Y para poder volver y caminar en 2 patas, para poder entrar a lugares como la universidad o volver a la casa, para poder tomar el dinero, para poder llevarse un pan a la boca, muchas veces es necesario ese ciego placer del engaño mental, y entonces tiene sentido que sea lo único que quede.
No vendría al caso hablar de éticas occidentales que no sirven para nada, indicar qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, porque no importa. Nada en realidad importa cuando se trata de mentiras. No sé lo que nadie habla porque sé que es una mentira, pero tengo esa necesidad de “pertenecer”, que me molesta a sobremanera por cierto, que necesito muchas veces tener que escuchar a los que no quiero para poder “pertenecer”.
Pertenezcan cabros, después de todos eso es lo que hace a alguien “humano”. Si no se pertenece no hay caso pelear por cambios. Si no se pertenece, se carece de credibilidad. Pero entiendan que si no se pertenece, se tiene completa libertad, se sueltan las cadenas, se incendia el corazón con llama de vida.
Viéndolo así, entonces estaría justificado el hecho de mentir. Pero esto es una falacia, hay error al creerlo. Mentir no debiera estar calificado como bueno o malo, si es algo que todos hacen. No se trata de creer o no creer, se trata de compartir. Si alguien comparte contigo alguna experiencia o idea, o hace algo notable para uno, ésas son personas que de verdad valdrán la pena para tu vida, independiente de si sea por mentiras. Uno decide creer o no creer, pero eso es otro proceso independiente de compartir. Si alguien comparte algo contigo, acógelo como el más noble gesto humano que el mismo humano puede hacer. Por eso, hay que escuchar, mantenerse despierto, no ensimismarse, ni tampoco enceguecerse. Divagar por soluciones está bien, es humano. Buscar salidas, ocupar espacios mentales en donde hay sombras muchas veces es lo que hay que hacer.
Uno decide si creer o no creer.
Paz!
Esto, hablando en modalidades discursivas es muy válido. Pero también hay que considerar la diferencia de contextos, hablando de historia un poco, donde antes el personaje carismático emitía su discurso vociferando a grandes pulmones hacia una vasta cantidad de personas, en espacios públicos generalmente, en grandes encuentros. Ahora es por el aparatito ese tan criticado en este blog, la televisión, donde no es necesario asistir a encuentros –lo que es completamente explicable y no debiera sorprender-, sino quedarse en la comodidad y calidez de nuestro hogar, pero corriendo el riesgo del “mass-mind rape” que cantaban los Rage Against the Machine, de la violación mental en nuestra propia intimidad del hogar. Otra facilidad que le ofrece la TV al Estado.
Probablemente a usted le recuerde al Dr. House, que en su cita más fundamental de la 4º temporada, indicaba así “Todos mienten”. Incluso, tras ser rebatido por una de sus ayudantes, quien decía “Todos mienten, pero hay una excepción en cada regla”, House agregaba lo siguiente: “En realidad no la hay. Eso es lo que hace a la regla”.
Por consiguiente, usted no se sorprenda cuando descubra la mentira en ojos confidentes. Lo más probable es que haya hecho lo mismo poco tiempo atrás. Hay una magnífica cantidad de razones y causas, técnicas para descubrirlos y convertirse, pero siempre queda el amargo sabor de un incendio mental o emocional al descubrirlas.
Lo interesante es el hecho de que la gente trata siempre de protegerse. La protección es uno de los recursos más necesitados por la humanidad. Y el ciego placer del engaño mental a veces es lo único que queda. Somos más adictos a la protección que al agua, y es eso lo que no tienen algunas personas, o no necesitan algunas personas, eso es lo único que los diferencia del resto, muchas veces. Gente que decide virarse y no estar ni ahí con la protección, o aventurarse en un viaje desconocido por el mundo y el descubrimiento, despojándose de toda marca, todo signo, todo número y todo lenguaje. El mundo se abre una sola vez, y esa vez puede bastar para joderse la vida buscando la luz en la cueva de oscura de Platón, sirviéndose de cualquier maldita chispa de oscuridad en medio de la masa oscura de materia real y cotidiana que día a día pesa y pesa y jode y jode, mucho peor que cualquier tipo de mass-mind rape. Y para poder volver y caminar en 2 patas, para poder entrar a lugares como la universidad o volver a la casa, para poder tomar el dinero, para poder llevarse un pan a la boca, muchas veces es necesario ese ciego placer del engaño mental, y entonces tiene sentido que sea lo único que quede.
No vendría al caso hablar de éticas occidentales que no sirven para nada, indicar qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, porque no importa. Nada en realidad importa cuando se trata de mentiras. No sé lo que nadie habla porque sé que es una mentira, pero tengo esa necesidad de “pertenecer”, que me molesta a sobremanera por cierto, que necesito muchas veces tener que escuchar a los que no quiero para poder “pertenecer”.
Pertenezcan cabros, después de todos eso es lo que hace a alguien “humano”. Si no se pertenece no hay caso pelear por cambios. Si no se pertenece, se carece de credibilidad. Pero entiendan que si no se pertenece, se tiene completa libertad, se sueltan las cadenas, se incendia el corazón con llama de vida.
Viéndolo así, entonces estaría justificado el hecho de mentir. Pero esto es una falacia, hay error al creerlo. Mentir no debiera estar calificado como bueno o malo, si es algo que todos hacen. No se trata de creer o no creer, se trata de compartir. Si alguien comparte contigo alguna experiencia o idea, o hace algo notable para uno, ésas son personas que de verdad valdrán la pena para tu vida, independiente de si sea por mentiras. Uno decide creer o no creer, pero eso es otro proceso independiente de compartir. Si alguien comparte algo contigo, acógelo como el más noble gesto humano que el mismo humano puede hacer. Por eso, hay que escuchar, mantenerse despierto, no ensimismarse, ni tampoco enceguecerse. Divagar por soluciones está bien, es humano. Buscar salidas, ocupar espacios mentales en donde hay sombras muchas veces es lo que hay que hacer.
Uno decide si creer o no creer.
Paz!
jueves, 15 de septiembre de 2011
Virarse
¿Cómo no voy a pensar en eso? ¿Cómo no me va a llamar la atención el cuento del aventurero implacable, el super hombre que nos cuentan cuando chicos, que viaja y viaja y no le importa nada? ¿Tendrá familia? ¿Querrá tener una? ¿Por qué pensar en que una idea puede volverse real? ¿Qué hacer?

Buenas preguntas todas. Pero ninguna respuesta. Nada más que más preguntas. Es que sucede esto del problema Into the Wild, el del completo anarquismo, un ataque medieval a lo Robin Hood, quizá. No sé. Virarse... No es lo mismo que escapar. No significa no afrontar tus problemas. Es algo así como anular tu voto. Saber que algo es de cierta forma, pero tomas otra alternativa, una que permita el sistema, pero no la contemple, para jugar a algo así como Tom & Jerry, a Policías y Ladrones, a La Matanza (dense cuenta de lo brígidos que se ponen los nombres de los juegos, y cómo cada vez más es uno más real que el anterior).
La cosa es simple. Uno está acostumbrado a reprimir cosas que le gustan y no le hacen mal alguno a nadie. No te dejan gritar, no te dejan andar descalzo, no te dejan jugar en el barro, no te dejan acariciar perros, te obligan a algún toque de queda ficticio y fantasma, te dicen que está mal hablar con la fruta, que es de locos que te quedes mirando el cielo y viendo lo hermoso de las nubes, no te dejan caminar en polera por la lluvia, y cientos de cosas más. El drama es cuando lo haces, y te das cuenta de que acabes de hacer algo que no debías, que no pasa nada malo haciéndolo y que lo disfrutaste. Como por ejemplo, virarse. Y por decir "virarse" me refiero a hacer lo que te dicen que está mal, o lo que no deberías hacer, pero que ninguna de estas cosas tengan en absoluto consecuencias negativas para ti y para nadie, supuestamente. Es justamente esa la fuente de mis preguntas. Si corro en pelotas por la lluvia, y me resfrío al día siguiente, aprenderé que no debo hacer eso porque me resfrío, no porque dios se va a enojar conmigo y me voy a ir al infierno, es porque me resfrío, y eso lo consideraré válido y me sentiré feliz sin importar si me toma una semana de licencia. Pero si mi madre se desvela cuidando mi pulmonía, entonces el cariño (hablando exclusivamente por lo que yo haría) gana sobre el sentimiento de querer ganar experiencia, y por lo tanto no corro por la lluvia para aprender alguna lección. Entonces no me viro. Anhelo hacerlo. Pero no lo hago. Quiero demasiado a mis padres.
Y esto se convierte en un caso interesante, porque justamente ahí muere todo lo que he dicho en este blog acerca de no dejar que el sistema te gane. Muere porque no hago nada al respecto, más que descargar mi furia cibernéticamente hablando. Pero no es tan así, no es que "no haga nada". Sería mentira si lo digo. Aquí me convierto en el ideal del misionero, de "predicar" mi religión por las masas. Les digo que les de asco el mall, que no vean tanta tele, que está mal comprar por comprar. Les digo a la mierda sus tatuajes, a la mierda sus poleras, a la mierda su imagen pública. Les enseño quien es el enemigo, pero les digo que tengan paz. Y esto equilibra el "virarse" y el "quedarse". Pero no por demasiado tiempo. La rabia contra la máquina (Rage against the Machine) crece y crece. Ya no es suficiente "quedarse" en absoluto, no importa misionar, no importa enseñar, no importa no creer, no importa tener paz. Ya no es suficiente "quedarse". Del ideal del hombre intelectual, pasamos a un ideal más anti-occidental, el que nace una repugnancia gigante contra el sistema a niveles críticos. Rechazo, por ende, mi calidad de ciudadano, mi calidad de civilizado, y rechazo así tambien, todos mis derechos y mis deberes civiles.
¿Qué hacer, frente a unas ganas explosivas de "virarse"? Comprobar qué te hace feliz. No entregarte ciegamente al instinto, sino también buscando y creyendo que la felicidad puede estar en varias partes más. Incluso aquí. Odia el conformismo, cree más en la ambición. Si lo que te hace feliz supera tu retención, entonces "virate", pero hácela bien. Que no sea un arrebato. Que sea premeditado. Que te tome tiempo. Que tenga estrategia. No me refiero a tener un destino determinado, sino a estar seguro de si virarse es la real solución.
Buenas preguntas todas. Pero ninguna respuesta. Nada más que más preguntas. Es que sucede esto del problema Into the Wild, el del completo anarquismo, un ataque medieval a lo Robin Hood, quizá. No sé. Virarse... No es lo mismo que escapar. No significa no afrontar tus problemas. Es algo así como anular tu voto. Saber que algo es de cierta forma, pero tomas otra alternativa, una que permita el sistema, pero no la contemple, para jugar a algo así como Tom & Jerry, a Policías y Ladrones, a La Matanza (dense cuenta de lo brígidos que se ponen los nombres de los juegos, y cómo cada vez más es uno más real que el anterior).
La cosa es simple. Uno está acostumbrado a reprimir cosas que le gustan y no le hacen mal alguno a nadie. No te dejan gritar, no te dejan andar descalzo, no te dejan jugar en el barro, no te dejan acariciar perros, te obligan a algún toque de queda ficticio y fantasma, te dicen que está mal hablar con la fruta, que es de locos que te quedes mirando el cielo y viendo lo hermoso de las nubes, no te dejan caminar en polera por la lluvia, y cientos de cosas más. El drama es cuando lo haces, y te das cuenta de que acabes de hacer algo que no debías, que no pasa nada malo haciéndolo y que lo disfrutaste. Como por ejemplo, virarse. Y por decir "virarse" me refiero a hacer lo que te dicen que está mal, o lo que no deberías hacer, pero que ninguna de estas cosas tengan en absoluto consecuencias negativas para ti y para nadie, supuestamente. Es justamente esa la fuente de mis preguntas. Si corro en pelotas por la lluvia, y me resfrío al día siguiente, aprenderé que no debo hacer eso porque me resfrío, no porque dios se va a enojar conmigo y me voy a ir al infierno, es porque me resfrío, y eso lo consideraré válido y me sentiré feliz sin importar si me toma una semana de licencia. Pero si mi madre se desvela cuidando mi pulmonía, entonces el cariño (hablando exclusivamente por lo que yo haría) gana sobre el sentimiento de querer ganar experiencia, y por lo tanto no corro por la lluvia para aprender alguna lección. Entonces no me viro. Anhelo hacerlo. Pero no lo hago. Quiero demasiado a mis padres.
Y esto se convierte en un caso interesante, porque justamente ahí muere todo lo que he dicho en este blog acerca de no dejar que el sistema te gane. Muere porque no hago nada al respecto, más que descargar mi furia cibernéticamente hablando. Pero no es tan así, no es que "no haga nada". Sería mentira si lo digo. Aquí me convierto en el ideal del misionero, de "predicar" mi religión por las masas. Les digo que les de asco el mall, que no vean tanta tele, que está mal comprar por comprar. Les digo a la mierda sus tatuajes, a la mierda sus poleras, a la mierda su imagen pública. Les enseño quien es el enemigo, pero les digo que tengan paz. Y esto equilibra el "virarse" y el "quedarse". Pero no por demasiado tiempo. La rabia contra la máquina (Rage against the Machine) crece y crece. Ya no es suficiente "quedarse" en absoluto, no importa misionar, no importa enseñar, no importa no creer, no importa tener paz. Ya no es suficiente "quedarse". Del ideal del hombre intelectual, pasamos a un ideal más anti-occidental, el que nace una repugnancia gigante contra el sistema a niveles críticos. Rechazo, por ende, mi calidad de ciudadano, mi calidad de civilizado, y rechazo así tambien, todos mis derechos y mis deberes civiles.
¿Qué hacer, frente a unas ganas explosivas de "virarse"? Comprobar qué te hace feliz. No entregarte ciegamente al instinto, sino también buscando y creyendo que la felicidad puede estar en varias partes más. Incluso aquí. Odia el conformismo, cree más en la ambición. Si lo que te hace feliz supera tu retención, entonces "virate", pero hácela bien. Que no sea un arrebato. Que sea premeditado. Que te tome tiempo. Que tenga estrategia. No me refiero a tener un destino determinado, sino a estar seguro de si virarse es la real solución.
domingo, 7 de agosto de 2011
Cuestión de evolución.
Yo hablo de cosas que veo y que siento. Generalmente las veo, y me molestan. No creo que uno debiera andar hablando de cosas que no ve, dejandose llevar por las emociones o sentimientos. No corresponde. Uno tiene que tener capacidad de saber cuales serán las consecuencias de cada decisión que toma. Porque nadie te va a creer si después cambias tu postura radicalmente. Está bien equivocarse, pero sólo si se reconoce. Está bien pensar distinto, pero sólo si hay fundamentos. Siempre expongo incitándo a la paz, y si no lo he hecho, háganmelo saber.
Aquí pasa algo que no tenemos miedo de decir, porque no estuvimos en la dictadura. Tenemos rabia, porque estamos acostumbrados a que no nos entiendan. Crecimos reprimidos, bajo reglas que no estuvimos ahí cuando fueron dictadas, pero de una forma u otra rigen nuestras vidas, la forma de vestirnos, de llevar el pelo, de vivir. Estamos acostumbrados a que nos digan que está todo mal, que el mundo está por colapsar, que está por acabarse algo, que nada sirve, que las cosas son inútiles. Estamos acostumbrados a inhalar miedo e indiferencia de todos lados, o rabia que no entendemos. Eso que es demasiado importante para los adultos, no lo es para nosotros. De hecho lo despreciamos, porque vemos cómo se aferran todos a cosas que son superficiales, a cosas que no son completas, a cosas que han hecho daño.
Conocemos la mentira. Conocemos el miedo. Conocemos la rabia. Sabemos por qué da. Hemos estado en marchas y en nuestro hogar la televisión no lo dice. Hemos tenido que ser forzados a salir de la plaza para que no peligre nuestra integridad física. Hemos crecido con eso. Pero no lo sabemos decir, porque no sabemos hablar. Porque en el país se reducen las horas de clase de Lenguaje. Porque los escritores jóvenes son calificados de raros, de comunístas, y los jóvenes odian las categorías, porque han perdido toda identidad. No sabemos firmar cheques porque casi no tenemos nombre, tenemos números. Todo es automático, todo es instantáneo. No sabemos lo que todo ser humano debería saber, hacer fuego, plantar, construír una casa.
Pero pasa algo porque justo ahora se ve que nos olvidamos de eso. De nuestras trabas. De nuestros 'contras'. Ahora tenemos identidad. Ahora aprendimos a construír. Porque sabemos cómo es el terreno. Sabemos quien dice la verdad y quien no. Conocemos mejor a las personas que nos rodean. Leimos de la causa, de política, leyes, estatutos. Aprendimos a hacer lienzos. Cabeceamos una canción que apoya la causa. Perdonen la pregunta, es que tengo una duda. ¿Es eso acaso humanidad?
Tengo la duda porque hay gente que el sistema apoya y protege, gente que no pesca las protestas, gente normal, que no manifiesta, zombies mutantes que caminan frente al guanaco mirando despectivamente, calificando de comunistas al 87% de estudiantes movilizados. A ellos el gobierno protege y trata de mantener, carabineros resguarda sus autos, los bancos aseguran sus casas. ¿Quién chucha es humano al final? ¿El que aprende a ser mejor persona, o el que mantiene la cúspide de la civilización en su posición inproductiva, poco innovadora y condenada a la muerte a la larga? ¿El que se deja llevar, o el que se para frente a todos y lo dice?

Existe el miedo de que no se va a lograr nada, pero ahora todos sabemos como es el mundo, como funcionan las cosas, y eso nos va a traer seguridad en el futuro. Aprendimos a hacer fuego, para calentar a la gente en las tomas o para hacer barricadas. Aprendimos a leer, leyendo cómo dictan leyes para jodernos cada vez más. Aprendimos a opinar y a ser críticos, porque vemos día a día cómo tratan de ofuscar todo. Ofuscarlo y hacer que sigamos pensando, nuevamente, que está todo mal, que todo es inútil. Hay gente trabajando día y noche, con altos sueldos, trabajando incesantemente para jodernos. Y no nos damos cuenta. Y recibimos amenazas si tratamos de hacer algo.
El ser humano original aprende, lee, se organiza, sí conoce el miedo y sí conoce la rabia, pero sí cree en que en grupos grandes, gigantes, siendo caleta, más que la chucha, puede hacer algo radical, importante, enorme. No tolera vivir todos los días pasando como números, el tiempo como matemáticas, inertes, muertos. No tolera escuchar mentiras. No tolera tener que quedarse en casa, sabiendo que sus propios hermanos y amigos están en la calle manifestándose por el futuro, el de él, el de sus hijos, y el de todos nosotros. Es cuestión de evolución. El humano siempre ha sido así. Y así es sólo quién es un verdadero humano.
Paz, cabros, tengan paz.
Aquí pasa algo que no tenemos miedo de decir, porque no estuvimos en la dictadura. Tenemos rabia, porque estamos acostumbrados a que no nos entiendan. Crecimos reprimidos, bajo reglas que no estuvimos ahí cuando fueron dictadas, pero de una forma u otra rigen nuestras vidas, la forma de vestirnos, de llevar el pelo, de vivir. Estamos acostumbrados a que nos digan que está todo mal, que el mundo está por colapsar, que está por acabarse algo, que nada sirve, que las cosas son inútiles. Estamos acostumbrados a inhalar miedo e indiferencia de todos lados, o rabia que no entendemos. Eso que es demasiado importante para los adultos, no lo es para nosotros. De hecho lo despreciamos, porque vemos cómo se aferran todos a cosas que son superficiales, a cosas que no son completas, a cosas que han hecho daño.
Conocemos la mentira. Conocemos el miedo. Conocemos la rabia. Sabemos por qué da. Hemos estado en marchas y en nuestro hogar la televisión no lo dice. Hemos tenido que ser forzados a salir de la plaza para que no peligre nuestra integridad física. Hemos crecido con eso. Pero no lo sabemos decir, porque no sabemos hablar. Porque en el país se reducen las horas de clase de Lenguaje. Porque los escritores jóvenes son calificados de raros, de comunístas, y los jóvenes odian las categorías, porque han perdido toda identidad. No sabemos firmar cheques porque casi no tenemos nombre, tenemos números. Todo es automático, todo es instantáneo. No sabemos lo que todo ser humano debería saber, hacer fuego, plantar, construír una casa.
Pero pasa algo porque justo ahora se ve que nos olvidamos de eso. De nuestras trabas. De nuestros 'contras'. Ahora tenemos identidad. Ahora aprendimos a construír. Porque sabemos cómo es el terreno. Sabemos quien dice la verdad y quien no. Conocemos mejor a las personas que nos rodean. Leimos de la causa, de política, leyes, estatutos. Aprendimos a hacer lienzos. Cabeceamos una canción que apoya la causa. Perdonen la pregunta, es que tengo una duda. ¿Es eso acaso humanidad?
Tengo la duda porque hay gente que el sistema apoya y protege, gente que no pesca las protestas, gente normal, que no manifiesta, zombies mutantes que caminan frente al guanaco mirando despectivamente, calificando de comunistas al 87% de estudiantes movilizados. A ellos el gobierno protege y trata de mantener, carabineros resguarda sus autos, los bancos aseguran sus casas. ¿Quién chucha es humano al final? ¿El que aprende a ser mejor persona, o el que mantiene la cúspide de la civilización en su posición inproductiva, poco innovadora y condenada a la muerte a la larga? ¿El que se deja llevar, o el que se para frente a todos y lo dice?
Existe el miedo de que no se va a lograr nada, pero ahora todos sabemos como es el mundo, como funcionan las cosas, y eso nos va a traer seguridad en el futuro. Aprendimos a hacer fuego, para calentar a la gente en las tomas o para hacer barricadas. Aprendimos a leer, leyendo cómo dictan leyes para jodernos cada vez más. Aprendimos a opinar y a ser críticos, porque vemos día a día cómo tratan de ofuscar todo. Ofuscarlo y hacer que sigamos pensando, nuevamente, que está todo mal, que todo es inútil. Hay gente trabajando día y noche, con altos sueldos, trabajando incesantemente para jodernos. Y no nos damos cuenta. Y recibimos amenazas si tratamos de hacer algo.
El ser humano original aprende, lee, se organiza, sí conoce el miedo y sí conoce la rabia, pero sí cree en que en grupos grandes, gigantes, siendo caleta, más que la chucha, puede hacer algo radical, importante, enorme. No tolera vivir todos los días pasando como números, el tiempo como matemáticas, inertes, muertos. No tolera escuchar mentiras. No tolera tener que quedarse en casa, sabiendo que sus propios hermanos y amigos están en la calle manifestándose por el futuro, el de él, el de sus hijos, y el de todos nosotros. Es cuestión de evolución. El humano siempre ha sido así. Y así es sólo quién es un verdadero humano.
Paz, cabros, tengan paz.
martes, 26 de julio de 2011
La "Hueá"
El otro día estaba en una situación que no me gustaba mucho, pero por deber un tanto moral (quizá moral no es la palabra) tenía que estar ahí. Eso era lo que consideraba yo. Hasta ese momento, al menos. Era un Consejo Superior de la Universidad, y estaba yo sentado, lateado, al lado del centro de alumnos de mi carrera, completamente callado, escuchando a ratos atentamente lo que decían los demás. Bueno, no es por ser exigente, pero todos decían lo mismo. Exactamente lo mismo. Y se repartían qué parte decir. Una parte, su contraparte, la otra parte, su respectiva contraparte, a ver quién de los hueones la decía con peor semántica y gramática. Nada nuevo. Sabía con antelacion qué iban a decir, incluso nada más viendo la forma en que se senataban, o se vestían, o miraban al resto. Esas tres cosas, y absolutamente ninguna más.
Qué desgracia. Tenía presente, en una misma sala, a cuanta mentalidad distinta debía haber, supuestamente, cada grupo de personas ocupándose de más de 30 áreas distintas del conocimiento. No hablemos de "futuro de Chile", hablemos de algo más tangible, futuros arquitectos, ingenieros, médicos, científicos, humanístas, etc. Si yo me voy en estas voladas, me imagino qué tendrán que aportar los otros. Lo esperaría con ansias. Menos mal que no lo esperé. Porque no llegó. Nadie estaba tocado por la estrella. Nadie estaba iluminado ese día. Nadie hizo gracia del discurso, al borde de jugar con las palabras a tal extremo de hacer dulcemente carismático su discurso.
Y me reí y pensé en el pulpo maldito ese, metiendo sus tentáculos por medio de los bloques de gentes en planes de organización para hacer por cansarse del ser, o hacer porque el ser no resultó, o falsamente se realizó. Los partidos políticos en las más perversas organizaciones, tentáculos fuertes y densos, dispuestos a azotar cualquier intruso en el plan sistémico nacional de gobierno. La parte y su contraparte. Peleando, tomandose turnos para ser boca o cola del ouróboro. Una discusión infinita y así de infinita, infinitesimal entre lo que de verdad había que hacer. No aprendí nada. De hecho comprobé lo que realmente era, el pulpo ahí, presente completamente, mostrando lo brutal y asesino que es. Bueno, lo asesino lo comprobé despues. Pero lo comprobé.
Una completa lástima. Sin hacer uso de una sucia y prostíbula negociación, no se podía hacer nada realmente radical, o efectivo. Siguiendo ciertos patrones un tanto corruptos se podría dejar contentos a todos, fuera de toda parada y empantanado hasta las orejas de partidos políticos. Vendiendose. Así y nada más. Porque no hay más que hacer, más que jugar entre las reglas del sistema, nadar por el vertedero usando cualquier cosa como antiséptico. O como preservativo.
Me paré y me fuí, pensando "están puro hueviando". Me pregunté si estaba bien eso o no, de hecho qué estaba bien y qué no, y me reí a carcajadas al instante de pensarlo. Dejé el activismo botado en ese momento, por creerlo falso y despojado de toda originalidad, y sentí que había sido parte ciegamente entregada a un engranaje del sistema. Así no iba a resultar "la hueá".
¿Qué hacer? La verdad de las cosas, no tengo ni una puta idea de qué hacer. Si me radicalizo soy parte del sistema y me arriesgo por nada. Si no hago nada, entonces no soy más que un gusano. Ese mismo día expuse el problema a varios de mis amigos. No ví ninguna respuesta coherente y concisa (por el hecho de que no ví respuestas), y apacigué mi rabia al pensar que yo justamente por eso había elegido ese grupo de amigos, porque jamás me iban a cuestionar el hecho de que yo llegara al borde de la ética y la moral preguntado y criticando lo que existía. Un trato justo. Si sé que hay más gente que vé las cosas mucho mejor que yo, pero al estar a medio devorar por el pulpo desgraciado, no hablan más que balbuceos para los medios.
¿Qué hacer? Tan solo mantener la paz...
¿Qué hacer? Si acepto algo, acordarme del pulpo y del engranaje
¿Qué hacer? Vivir nadando en el vertedero, usando cualquier cosa como antiséptico.
O en su defecto, como preservativo.
Qué desgracia. Tenía presente, en una misma sala, a cuanta mentalidad distinta debía haber, supuestamente, cada grupo de personas ocupándose de más de 30 áreas distintas del conocimiento. No hablemos de "futuro de Chile", hablemos de algo más tangible, futuros arquitectos, ingenieros, médicos, científicos, humanístas, etc. Si yo me voy en estas voladas, me imagino qué tendrán que aportar los otros. Lo esperaría con ansias. Menos mal que no lo esperé. Porque no llegó. Nadie estaba tocado por la estrella. Nadie estaba iluminado ese día. Nadie hizo gracia del discurso, al borde de jugar con las palabras a tal extremo de hacer dulcemente carismático su discurso.
Y me reí y pensé en el pulpo maldito ese, metiendo sus tentáculos por medio de los bloques de gentes en planes de organización para hacer por cansarse del ser, o hacer porque el ser no resultó, o falsamente se realizó. Los partidos políticos en las más perversas organizaciones, tentáculos fuertes y densos, dispuestos a azotar cualquier intruso en el plan sistémico nacional de gobierno. La parte y su contraparte. Peleando, tomandose turnos para ser boca o cola del ouróboro. Una discusión infinita y así de infinita, infinitesimal entre lo que de verdad había que hacer. No aprendí nada. De hecho comprobé lo que realmente era, el pulpo ahí, presente completamente, mostrando lo brutal y asesino que es. Bueno, lo asesino lo comprobé despues. Pero lo comprobé.
Una completa lástima. Sin hacer uso de una sucia y prostíbula negociación, no se podía hacer nada realmente radical, o efectivo. Siguiendo ciertos patrones un tanto corruptos se podría dejar contentos a todos, fuera de toda parada y empantanado hasta las orejas de partidos políticos. Vendiendose. Así y nada más. Porque no hay más que hacer, más que jugar entre las reglas del sistema, nadar por el vertedero usando cualquier cosa como antiséptico. O como preservativo.
Me paré y me fuí, pensando "están puro hueviando". Me pregunté si estaba bien eso o no, de hecho qué estaba bien y qué no, y me reí a carcajadas al instante de pensarlo. Dejé el activismo botado en ese momento, por creerlo falso y despojado de toda originalidad, y sentí que había sido parte ciegamente entregada a un engranaje del sistema. Así no iba a resultar "la hueá".
¿Qué hacer? La verdad de las cosas, no tengo ni una puta idea de qué hacer. Si me radicalizo soy parte del sistema y me arriesgo por nada. Si no hago nada, entonces no soy más que un gusano. Ese mismo día expuse el problema a varios de mis amigos. No ví ninguna respuesta coherente y concisa (por el hecho de que no ví respuestas), y apacigué mi rabia al pensar que yo justamente por eso había elegido ese grupo de amigos, porque jamás me iban a cuestionar el hecho de que yo llegara al borde de la ética y la moral preguntado y criticando lo que existía. Un trato justo. Si sé que hay más gente que vé las cosas mucho mejor que yo, pero al estar a medio devorar por el pulpo desgraciado, no hablan más que balbuceos para los medios.
¿Qué hacer? Tan solo mantener la paz...
¿Qué hacer? Si acepto algo, acordarme del pulpo y del engranaje
¿Qué hacer? Vivir nadando en el vertedero, usando cualquier cosa como antiséptico.
O en su defecto, como preservativo.
sábado, 23 de julio de 2011
El que fía no está, salió a COBRAR
Pasó una buena cantidad de tiempo antes de que me diera cuenta de la frase que una vez alguien me dijo. "Mejor no confiar en nadie (hasta aquí ya me sentía indignado), ya que no sabes si la palabra de la otra persona es verdad o es mentira". Claro, me dije, coincide más menos con lo que pienso, y creo. Pero, no sé... algo falta, ¿no? Como que acaba de VIOLAR TODO lo que sé y conozco y me esmero por difundir acerca de la confianza y la paz y el equilibrio y todas esas cosas raras que nos hacen bien (como podrían perfectamente hacernos mal).
Exactamente pasaron 2 años y 4 meses para que yo entendiera por fin. A la larga, lo que entendí, es lo siguiente:
Uno no puede andar confiando en lo primero que alguien muestra, ese consejo que nos dan cuando chicos de "no te fíes de extraños". El asunto va cambiando, sí, porque eso que nos muestran es principalmente la palabra. Es lo más fácil de disfrazar y usar y controlar para fines maquiavélicos y profanos. Y es lo primero de lo que nos fíamos. Confiar en la palabra, me llevó, me atrevo a decir el 50% de las veces a cosas y lugares que no quería. Pero confiar en las personas que más amo, nunca me ha fallado. Acabo de contradecirme entonces, ¿me debere quedar con la palabra? Aquí aparece otro integrante de la película, que es el "ser-hacer". Del dicho al hecho, del verbo al acto. No se puede disfrazar lo que uno hace cotidianamente y a largo plazo, esas actitudes, la forma de caminar, de tocar algun instrumentos, los cuentos que escribe, las palabras que usa. Los contextos a los que se mete, cuanto arriesga por los demás, cuánto es capaz de caminar. Nadie es tan buen actor, es imposible disfrazar todo eso. Menos en 2 años y 4 meses.
A la larga no es que no sirva confiar en la palabra. No es válido. Pero no por la inseguridad de si es verdad o no. Es porque no importa si es verdad o no. Si un amigo me cuenta una historia, soy libre de creerla o no, me arriesgo o no. Lo válido y lo admirable es que tuvo la amabilidad de cederme parte de su tiempo, o de su confianza, hasta una parte de su vida quizás. El hecho de compartir algo conmigo por creerme perfectamente válido para eso. De eso se trata confiar.
Paz y keep on headbangin'!
Exactamente pasaron 2 años y 4 meses para que yo entendiera por fin. A la larga, lo que entendí, es lo siguiente:
Uno no puede andar confiando en lo primero que alguien muestra, ese consejo que nos dan cuando chicos de "no te fíes de extraños". El asunto va cambiando, sí, porque eso que nos muestran es principalmente la palabra. Es lo más fácil de disfrazar y usar y controlar para fines maquiavélicos y profanos. Y es lo primero de lo que nos fíamos. Confiar en la palabra, me llevó, me atrevo a decir el 50% de las veces a cosas y lugares que no quería. Pero confiar en las personas que más amo, nunca me ha fallado. Acabo de contradecirme entonces, ¿me debere quedar con la palabra? Aquí aparece otro integrante de la película, que es el "ser-hacer". Del dicho al hecho, del verbo al acto. No se puede disfrazar lo que uno hace cotidianamente y a largo plazo, esas actitudes, la forma de caminar, de tocar algun instrumentos, los cuentos que escribe, las palabras que usa. Los contextos a los que se mete, cuanto arriesga por los demás, cuánto es capaz de caminar. Nadie es tan buen actor, es imposible disfrazar todo eso. Menos en 2 años y 4 meses.
A la larga no es que no sirva confiar en la palabra. No es válido. Pero no por la inseguridad de si es verdad o no. Es porque no importa si es verdad o no. Si un amigo me cuenta una historia, soy libre de creerla o no, me arriesgo o no. Lo válido y lo admirable es que tuvo la amabilidad de cederme parte de su tiempo, o de su confianza, hasta una parte de su vida quizás. El hecho de compartir algo conmigo por creerme perfectamente válido para eso. De eso se trata confiar.
Paz y keep on headbangin'!
lunes, 26 de octubre de 2009
El verdadero crímen
"Yo no soy cazador, pero me han contado que algunos cazadores, para matar a un lobo, ellos toman un cuchillo de doble filo, y cubren de sangre este cuchillo, después, derriten el hielo y hunden el mango del cuchillo en la nieve, hasta que sólo sobresale la navaja, y ahí lo dejan. Y entonces, llega un lobo, un lobo hambriento, un lobo buscando comida, y el lobo huele la sangre, y se acerca al cuchillo, y lo empieza a lamer, tratando de comer. Y obviamente, al lamer la navaja, se corta la lengua, y empieza a sangrar, pero el lobo tiene tanta hambre, que cree que está alimentandose, y sigue bebiendo y bebiendo, chupando su propia sangre, de su propia boca, hasta que muere. Esto, esto es lo mismo que hace el capitalísmo con todos nosotros, desde el primer momento en que nacemos. Y si miramos a nuestro alrededor, la gente esta infectada con esta especie de enfermedad, donde creen que están logrando algo, algo que les permita sobrevivir. Y entonces compran un auto, y dicen "bueno, los ricos tienen auto, entonces yo tambien puedo tener un auto", y se compran celular y dicen "bueno, los ricos tienen celular, por qué yo no puedo tener", y se compran una casa y dicen "los ricos tienen casa, yo tambien quiero tener eso", y harían cualquier cosa con tal de tener eso que tienen los ricos. Y así creen que están obteniendo algún beneficio, algo que los va a alimentar; algo que les va a permitir vivir mejor, pero en realidad se están SUICIDANDO, como el lobo, y están muriendo lentamente, solo que no se dan cuenta. Eso es lo que les pasa a nuestras comunidades, es exactamente lo que pasa en nuestras poblaciones, donde los pobres se matan entre ellos con cuchillos, con balas, o con la pasta base, y en vez de echarle la culpa de todo esto al cazador, que puso el maldito cuchillo en el hielo para matar al lobo; en vez de apuntar al verdadero asesino lo que está pasando es que le echan la culpa de esto al lobo, que lo único que quiere es comer para poder sobrevivir. No se puede culpar a la víctima del crímen, hay que denunciar al opresor, el capitalísmo, el poder del dinero; ése es el enemigo. Ese era el enemigo hace 500 años, cuando llegó a América, usurpando tierra y matando gente, es el enemigo hoy día cuando dicen que nuestros problemas son nuestra propia culpa. Y no tiene nada que ver con la riqueza de unos pocos, que no saben de crecimiento, de progreso, de reactivar la economía. Pero cuando alguien hunde un cuchillo en tu espalda 6 cm., y despues lo saca 3 cm. eso no se puede llamar progreso, porque el daño ya está hecho. Los millonarios NECESITAN que haya pobres, muchos pobres, millones de pobres, para seguir siendo millonarios. Son los peces grandes que se tienen que comer a los peces chicos. Ellos, su egoísmo, su cultura, ellos son nuestro enemigo y nosotros lo reconocemos. Por eso, compartimos este hip-hop, haciendo arte, en la calle, y con poesía y barricadas, creando organización, creando conciencia, enseñando el amor, y no nos cansaremos ni nos rendiremos, queremos un mundo mejor para todos, donde nadie tenga que morir, intentando sobrevivir. No descansaremos hasta sacer ese cuchillo del hielo, para dirigirlo contra los verdaderos culpables, contra los poderosos, que se esconden tras murallas y disfraces, pero que ya no nos engañan. No nos engañan".
viernes, 23 de octubre de 2009
Una teroría sin teoría
El otro día escuché algo que me causó una expectación tan grande, que corrí a mi casa a averiguarlo. En una conversación, de esas que se tienen por el centro, escuché algo de una llamada "Ley de Atracción", cuyos postulados se encontraban, supuestamente, en un libro conocido como "El Secreto". Lo que alcanzé a oír, a grosso modo, en medio de pitazos y ruidos de motores, fue que trataba sobre lo "bueno" que te pasaba, y que lo podías controlar. Y como bien dije, llegué a mi casa a averiguar al respecto.
Se trata de que supuestamente tú estás conectado con todo el universo, donde las cosas se mueven siguiendo a sus semejantes. Es decir, si piensas en cosas buenas y en que en verdad las vas a obtener, ellas vienen solas, por arte de magia hacia tí. Sigue tres pasos en los que tú debes primero pedir, luego tenerla respuesta y luego recibir el paquete. Se supone que no es tan fácil, sino que hay que estar como sintonizado respecto a lo que quieres pedir y debes alejar de tu mente esos pensamientos "malos" y que te hacen sentir mal.
Después de esto, esperé, leí más, busqué, releí, pero no apareció nada. Esperaba, con inquietud, el momento en donde me dispararan las bases neo-científicas, metafísicas o místicas del asunto. Pero no. Nunca llegó. Jamás se fundamentó. Giraba en torno a lo mismo, "pidan y se les dará, pero sean buenos". Cerré mi navegador de internet muy desepcionado y con una gran pérdida de tiempo.
En el Universo, tú estás en orden con él. Habitas un cierto espacio-tiempo en una determinada dimensión (la cuarta, no la tercera, ojo), a eso se le llama "Equilibrio del Universo". Todas las cosas que pasan, dentro de esta dimensión, obedecen ese equilibrio. No están preescritas, pero de una u otra forma, si están previamente determinadas, dado que el equilibrio nunca se logrará totalmente. Entonces, cuando sucede cierto evento que desentona ese equilibrio, el Universo hace lo necesario para volver de nuevo al estado basal. Así es como funcionan las "posibilidades". Es por esto que están determinadas al azar (entropía), pero cumpliendo un cierto orden, que claramente varía de un tiempo a otro.
Dentro del Universo, TODAS las cosas pueden variar el equilibrio, desde las galaxias, hasta las partículas subatómicas, todas influyen en este estado basal y todas son esa posibilidad desarrollándose al máximo (se dice máximo porque es si o no, 1 - 0, donde el máximo es 1, obviamente), y sí, es posible que un ser controle todo lo que le rodea, pero es demasiado improbable. No existe ser humano que lo haga, ni creo mucho que veamos uno. Si nos sorprendió demasiado que alguien caminara sobre las aguas, o que convirtiera el agua al vino, regulándo las posibilidades y ordenando la entropía, no hay muchas probabilidades de que algo semejante suceda en el pueblo común. Y esto era algo tan simple, que ni siquiera variaba las dimensiones, todo ocurría en el mismo espacio-tiempo. No sabemos si lo que sucederá a continuación viene desencadenandose solo en esta, o en paralelas dimensiones, quizá una quinta, una sexta o una décima. Y por supuesto el Universo contempla tambien estas dimensiones. Ni siquiera estamos concientes de todo el espacio que nos rodea y vamos a estar dispuestos a controlar dimensiones a las que no podemos entrar porque nuestros cerebros humanos aún son muy idiotas y jóvenes como para entender otras realidades.
Por otra parte, nuestro cerebro concede ciertos accesos de control, regulándo ciertas características. Como por ejemplo, podemos desdoblarnos si estamos concientes de todo nuestro cuerpo, podemos mover cosas si estamos concientes de su posición (y un lapso pequeño dentro del futuro de esa posición). Para regular lo que sucederá, debemos estar concientes, necesariamente, del cómo y del cuándo, además del por qué, obviamente. El Universo obedece solo al bien común. Y dentro de todas esas galaxias y todas esas dimensiones, ¿crees acaso que va a considerar a un pequeño ser humano, siquiera dentro del bien común?
De todas formas, encuentro demasiado egoísta pensar en arreglar nuestro mundo y pedir cosas para nosotros, siendo que hay demasiada gente en peores condiciones que nosotros. Queda demasiado por hacer en él. Y pensando en una bicicleta, o una buena nota, no es la mejor forma de arreglarlo.
"Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida." – Albert Einstein
domingo, 9 de agosto de 2009
La "lata"

El ser humano, desde sus orígenes, ha desarrollado el arte y la ciencia. Obras maravillosas en la pintura y la música, desde las pinturas rupestres hasta las pinturas surrealistas de Dalí, desde la música aborígen hasta las sinfonías de Beethoven. Y los descubrimientos no son ajenos. El fuego se convirtió en el elemento básico de las civilizaciones. Y los medicamentos vencieron a las constantes plagas que diezmaban a las grandes ciudades. Personajes destacados en todas éstas áreas, importantes filósofos y científicos, artístas de toda clase y personajes trascendentes en la historia de la humanidad han estado presentes a lo largo de la historia. Pero, ¿no es acaso una cantidad de gente muy pequeña en relación a la población total? Es decir, somos miles de millones de seres humanos, y tan solo un grupo de cientos que podríamos recordar en este instante. Si consideramos que todos somos iguales en cuanto a condiciones intelectuales, todos podemos aprender y crear, entonces, ¿por qué son tan pocos los que lo hacen?
Esto se podría ver claramente ver en por qué vemos a estos creadores y científicos, políticos y personajes varios como lejanos. Lejanísimos. No nos consideramos posibles de seguirles sus pasos. Y lo único que esperamos es verlos algún día fotografiados en un libro, nada más. Los consideramos casi de otra galaxia y nos autoproclamamos incompetentes en su área.
Pero por qué, si somos todos iguales y tenemos las mismas condiciones. No existe una diferencia entre esos seres humanos y nosotros.
En el guión de la película "Despertándo la vida" del cineasta Richard Linklater, postula lo siguiente: "En realidad, la diferencia entre Platón o Nietzsche, y el humano promedio, es mayor que la diferencia entre el chimpancé y el humano promedio. El reino del verdadero espíritu, el verdadero artísta, el santo, el filósofo, son raramente alcanzadas". Después propone la siguiente pregunta: "¿cuál es la característica humana más universal; miedo o flojera?". Es el miedo al rechazo que muchas veces nos hace retractarnos de decir lo que pensamos, de elegir lo que nos gusta, de hacer lo que en verdad queremos, ese miedo de que los demás se burlarán de nosotros, de que nos trataran mal y nos tildarán de "raros", lo que muchas veces nos impulsa a tomar malas decisiones. Pero no hay excusas a que nos da flojera desarrollar ese máximo intelectual que tenemos dentro de nosotros. Nos da flojera estudiar, nos da flojera escribir, pintar o investigar de algo, aprender o hacer algún deporte. Nos da "lata".
En la vida, tienes que entrar, desde pequeño, a un colegio que no te gusta ni te gustará tampoco, a menos que hagas un esfuerzo para encontrarle algo bueno. Te invaden con conocimiento de una forma horrenda, donde odias cada vez que escuchas palabras como "tareas" o "proyectos", y crees que te hablan en japonés cuando te mencionan "pluscuamperfecto" o "cuadrado de binomio". Te acostumbras a pasar casi 12 horas en un establecimiento en edades donde la creación comienza recién a aflorar en cada persona. Esa edad en que los buenos y los malos sentimientos están a flor de piel. Y se impulsa a no sentirlos, a no escribirlos, a no hacer algo bueno y distinto por ellos. Un error fatal que asesina toda ilusion creadora y descubridora para el futuro.
Es entendible que, tras una jornada abrumadora dentro de un sistema que no nos gusta, lleguemos a nuestros hogares, a lo más, a prepararnos algo para comer y cambiarnos de ropa para dormir. Y si el cuento se repite una tras otra y tras otra vez, logra un ser humano flojo y con ganas de nada. Eso abre puertas a más preguntas. ¿Por qué entonces hablamos de que queremos un cambio, si muchas veces nos da esa misma "lata" de querer hacerlo? ¿Estamos esperando que alguien lo haga por nosotros, ya que nosotros dentro de esta sociedad que nos impulsa a "no pensar", somos incapaces de hacer algo nuevo?
¿Qué hacer? ¡Hacerle soberanía a la razón, al pensamiento y a la creación, maldita sea, que nos urge sobretodo ahora!
martes, 14 de julio de 2009
Venganza justa

No dejo de pensar en lo que escuché hace días. Entró el inspector a la sala y nos habló de lo que pasa, todo relacionado a la "violencia" en el liceo. Dijo todo valorablemente objetivo y muy limpio. Nos habló que en liceo circulaban las "listas negras", que no caigamos en las garras del enemigo, que las sanciones si nos sorprendían, y muchos otros aspectos. Me sorprendió. Pero no dejo de pensar en una cosa, que se relaciona con todo esto. Nos contó una vez una profesora una historia antigua, que hablaba de un grupo de monjes a cargo de un maestro. Se supone que uno de los reglamentos hablaba de los comportamientos considerados "impuros", donde estaba claramente delimitado el atado de no robar. Y uno de los monjes robaba. Decidieron sus compañeros ir donde el maestro y alegarle que uno robaba, que tenía un comportamiento "impuro" y que debía ser expulsado. El maestro, la fuente de sabiduría, dijo que hablaría con él. Los otros quedaron anodadados, ellos cuanto tiempo seguían siendo puros y nunca recibían nada a cambio. Luego el maestro volvió con el impuro. Les dijo a todos que no lo expulsaría, pues sabía que estaba en el error, y lo que envuelve al ser humano de bien e iluminación era su posibilidad de cambiar, de aprender del error, y que en el futuro sería alguien más fuerte, digno de ser un monje.
¿Cuántas especies de castigos circulan hoy por el sistema? Seguramente miles, millones. La cárcel o la pena de muerte, la inyección legal o el tiro de gracia. Las suspensiones, las anotaciones, las hojas de vida manchadas, los golpes en la cabeza. Todo castigo de toda clase. ¿Dónde queda el cambio, que conduce a la iluminación, a la fortaleza? Quedan olvidados bajo el mortal humo coloidal de la venganza, esa sombra descontrolada que asalta las mentes de las víctimas olvidando toda posibilidad de perdón. Y la justicia gira en torno a esto. Me robaste, te encierro. Me mataste, te mato. Y no intentes salir. Aléjate de la sociedad, no consigas más empleo y conviértete en la lacra del engranaje. Está perdida la orientación hacia la luz y el buen "perdónanos, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". ¿Está esto bien?
¿Qué hacer? No dejarse llevar por la aceleración interna que fluye en la sangre y ver holísitcamente, analizando todos los puntos del maldito problema. Es difícil. Pero es digno de entrenar. Y saber perdonar. Y caminar a la iluminación.
Paz!
domingo, 28 de junio de 2009
Maquinita
Hoy salí. Fui de compras. Salí de casa. Llovía. Tomé la micro. El chofer me pediria pase si no fuera domingo, y si no hubiera pagado completo, los inestables 350 que suben y suben y jamás se estabilizan. Pero cuando la bencina baja, el pasaje se queda igual. Juegos del sistema... Como sea, suben niños y más niños, que me hacen pensar en el baby boom. Solo que no hay pérdidas, solo niños y más niños, en un planeta donde la población se hace insostenible. Es imposible avanzar sin que suceda una catástrofe de por medio. Son demasiados humanos. Es eso, o más espacio, que significaría, otro planeta. Improbable... Me bajo en esa esquina donde venden autos usados. Camino junto a una pared llena de capas y capas de afiches de tocatas. Es raro que el gobierno "apoye" la cultura, pero los artistas no vean jamás el maldito gobierno. Esa imágen que no existe, con un demonio, que hace ilusiones en los que no saben de esto, en la "gente" común y corriente. Pero ya no quedan muchos humanos por engañar. Gracias al cielo que están comenzando a abrir los ojos. Sigo caminando y cruzo calles, bajo la lluvia que aún se rehusa a dejar de caer. Los mil y un pitidos de precios registrandose en las cajas "beep-beep", me avisan que acabo de llegar al supermercado. Lo que asalta a la vista son carteles con números y alcohol en la entrada. La fruta y el pan ocultos en una esquina. Los cadáveres de animales yaciendo en las vitrinas. Los números prostituyéndose por dinero y créditos. Es como una guapa mina hecha de botellas de cerveza con sabor a detergente y vísceras de cerdo, aún sangrantes. Una caja de condones y una tarjeta de crédito en la misma mano. Y en la otra, un contrato de 80 lucas por tu alma. Nada fuera de lo común. Es lo pervertido del supermercado, esa mina que se esconde entre las vitrinas, que me mira detrás de las monedas, que está fotografiada en la bolsa del supermercado y en el final de la boleta, junto a un "Gracias por su Preferencia". No se puede ver más naturaleza que las plantas de plástico, naturaleza muerta y vendida, más que estas plantas, horrible para el mono que se transformó en humano, ni el más intrépido de los animales se atrevería a entrar aquí. Ver cadáveres de sus hermanos vendiendose y canibalizándose, números proxenetas con musica romántica, quizá Cristián Castro, o un Space Age Lounge bastante aburrido. Tan macabro como maquiavélico, hipócrita, desgraciado, vendido, maquinita imbécil, redundante, anticristo, capitalísta, y de seguro aunque nombre todos los adjetivos malos para la maquinita, no bastaría. Decir "cerdo" capitalísta, es mucho decir. Porque un cerdo jamás se sacaría sus intestinos, sus sesos, sus piernas, sus brazos, su sangre, su cabeza misma, su corazón, para ganar algo de dinero y una buena imágen. Tampoco haría lucro de las adicciones y las sombras de las personas. Y dejaría de lado la educación y la cultura de sus hermanos.
Pero al salir afuera, me dí cuenta de que la vida sí se abre paso. Llovió sobre mi cara una vez más y no me puse gorro. Quise sentirla. Quise mojarme, no sé si le ha pasado, caro lector, quise mojarme y sentir la plena naturaleza en mi cara. Algo de ácido carboxílico y dióxido de carbono tendrá, quizá ácido sulfhídrico, pero era naturaleza, o lo que queda de ella, al fin y al cabo. Aún no pueden controlar esto. Y el día que lo hagan, será como cortar un alerce milenario del sur de Chile
...
Ouk! muy tarde...
Paz!
sábado, 27 de junio de 2009
Shinny happy people!
Yo antes creía que la vida se movía en dos polos. Me equivoqué. Y estoy felíz de haberme equivocado. Pero no del todo. En algunas cosas son tres polos. Como por ejemplo, el ser humano común. Está condicionado por tres cosas: Instinto, mente (todos sus procesos, se entiende) e imágen. Imágen en todo sentido. Y para mal, ojo, no para bien. El ego frente a todo. La imágen potenciandose, importa la nota, el qué dirán, el cómo me veo, el qué me pongo. Quien no vive así, está fuera de todo mal. Debo considerar, sin embargo, que vivir así, sin saber que hay más allá. Maldita sea la conciencia, que nos lleva a tener tantos encuentros con una sociedad que no quiere que los tengamos. Ir con la corriente, aceptando lo que viene, todo, como sea. Adaptándose rápidamente, sin preocupaciones, sin ese peso en el corazón que guía tu tercer ojo, sin esa iluminación que tu mismo debes alcanzar por tu propia cuenta, porque nadie te enseñó a usarlo. Pero es mejor vivir sin todo ese nudo de falsedades. Sabiendo que lo bueno está dentro tuyo, a un nivel en donde nadie más puede entrar.
Quizá este es el orígen de las tendencias. De las estupideces de "tribus urbanas" y toda esa porquería televisiva y sistemática, que no hace nada más que ser publicidad de marcas. Juegan con los valores, es por eso que yo al sistema ya no le tengo piedad. Es triste que a veces las personas cercanas a tí caigan en el juego de la supervivencia. Porque a la larga es eso, supervivencia. Solo que errónea, apuntada a otro lado, que no corresponde, perdida y vagando en las profundidades de la frustración. Eso logra, una pérdida del sentido, tambien ilusoria, una pérdida a gran escala, se va todo, la felicidad es incompleta. Triste. Pero pasa. Se dejan llevar por la masa. Porque claro, son demasiados los que la siguen, y muy pocos los que no, y los que no, son malditos, malnacidos, drogadictos, artistas, idiotas vagos, y más y más etiquetas que pone el sistema. Vidas vacías en personas lideradas por máscaras. Gente felíz y brillante, con dinero y tiene lo que quiere. Qué mentira más grande...
¿Qué hacer? Nada. Procurar no herir a la gente que usa máscara. Y vivir tu vida felíz de que no la tienes. Y pasarán mil y un cosas. Pero no importa mucho, ¿o sí?
jueves, 25 de junio de 2009
En Venta (parte I)

¿Por qué lo "natural" tiene que estar tras las rejas? Es un claro ejemplo el que nos sea casi imposible -por así decirlo- entender en su totalidad el arte que conocemos medio a medio. Nos parece lejano, incomprensible, ajeno. Es un ser extraño, al que algunos y sólo algunos elige para su artístico fin. No existen ni vanguardias, ni expresiones, ni nada, no, no existen, son cosas para europeos, para cuicos, para ricos. Mentira. Déjenme decirles algo sobre el arte.
Ya en la prehistoria existían las manifestaciones artísticas, hace algo como 100 a 500 mil años antes de Cristo. Es un largo diálogo de cómo un mono toma un pedazo de madera o arroja pintura a un muro y comienza a retratar quizá qué cosas en él. Su poderío, su amor a las divinidades, al sexo opuesto, a la vida en general. En las primeras civilizaciones ya existía obviamente el sentimiento oculto dentro del corazón de las personas de manifestar el interior. Lo escribían, lo retrataban, lo esculpían, creaban imponentes edificios y obras maestras en arquitectura, cuánas historias de viajes y héroes tenemos del pasado del hombre, y cuanta filosofía y cosas varias que aún son adelentadas ya 3000 años después. Tras un período de oscuridad -la Edad Media-, todo renace en Italia en el siglo XV en el Renacimiento. Aquí comienza un auge del arte, pero tambien comienza su precio. Obras maestras desde el viejo continente son traídas al nuevo mundo y aquí tambien comienza lo suyo. He visto, escuchado y leído cosas del pasado, y aún me son familiares y conocidas, como si la herencia humana estuviera contenida ahí, como si su creador dijera que el o ella tambien sintió lo mismo que yo. Han descrito la vida y la muerte, el amor y el odio, la soledad plena y la felicidad absoluta, han incitado a renacer, a sobrevivir. Es algo propio del ser humano, eso de bajonearse y tener sus cosas y sus sombras en el interior, pero explicarselas al mundo a la manera de cada uno, con música y letras, con movimiento y colores, es increíble. Y que los demás tambien sientan esa sensación de placer profundo que el arte a veces provoca, es como una "misión cumplida" propia del ser humano, como un objetivo de la vida cumplido y anhelado por tanto tiempo. La realización es evidente, es lo mejor que se puede sentir.
Y ahora que me vengan con esos cuentos de que tengo que pagar por culturizarme, por sentir esa euforia, es inaceptable, inhumanamente inaceptable. No existe macabriedad peor que tener que darle comida a la bestia que es el sistema, para que me devuelva algo que me quitó, tan intrínseco a mi ser, tan propio, tan hermano mío. No es justo. ¿O sea que los pobres no tienen derecho a sentir ni manifestar sus sombras propias de cada cual? No es justo.
Es por eso que estoy de acuerdo, hasta cierto nivel, con eso de obtener inburócratamente ese arte. Claro, escribir un cuento no cuesta tanto como grabar una buena canción, o hacer una película. Es relativamente gratis (sin considerar cuanto cuesta saber escribir o leer, tener una máquina o un computador, y haber obtenido previamente el conocimiento necesario para hacerlo), mientras que la música sale mucho más cara, y el cine, más aún. Además nadie te dice que eres libre de crear un cuento y publicarlo, que puedes aprender a cantar o tocar guitarra. Crees que no, pero en realidad, sí, si puedes.
¿Qué hacer? No te digo que nada, pero no puedes nadar tan radicalmente en contra de la corriente, cuando la bestia es demasiado grande. Pero puedes saltártela, creando tú lo tuyo propio sin lucro. Por eso, nuevo artísta, te digo que el ser humano es propiamente tal un artísta, un pensante, un científico, un filósofo. Tú eres humano y puedes hacer todas estas cosas. Crea, piensa, imagina, planea, redacta, escribe, pinta, filma, compone. Sal de la burbuja en la que estás y muestrales a todos lo que el ser humano puede hacer.
Paz!
lunes, 22 de junio de 2009
Autodestrucción
La rabia sale a flote. Es de color rojo. Rojo intenso. Y claro, viene el milagro. Se torna azul. Es la maldición del ser humano, el dilema milenario e intrínsecamente natural; nunca se sabe lo que tiene hasta que se pierde. Y cuando se ha perdido, there's no turning back (no hay vuelta atrás). Y uno quiere desaparecer. Quiere escribir C-R-O-A-T-O-N en la puerta de su casa. Quiere que le pase algo malo. Quiere que la frustración termine de la manera más fácil y más cobarde. La decisión es tan simple como estúpida; autodestrucción. Dejar de vivir. "¿Habrá alguien en el mundo que me entienda?","¿Habrá alguien en el mundo por el que valga la pena vivir?" No quiero desalentar a nadie, pero en la mayoría de los casos y situaciones en las que me ha tocado vivir, la respuesta a ambas preguntas es NO. No lo hay. Es que cada quien es improbable de entender algo de la manera en que uno quiere, pues las situaciones en que le ha tocado vivir son demasiado diferentes, hay muchas variables en el sistema. No vale la pena vivir por nadie, porque está visto que cada ser humano nace, vive y muere en esta vida solo y by its own. La única forma de poder llevarse bien con algo es sabiendo el peso de su pérdida. Y es imposible vivir con tanta supuesta pérdida. Entonces qué pasa? Autodestrucción, claro, la vía fácil y barata del suicidio. ¿Crees que acaso el dolor pasará después de haber apretado el gatillo, de haber terminado la caída, de haber ingerido la redimidora ponzoña? Yo creo, personalmente, que no. Lo que no vale la pena es realmente rendirse. Tu sufrimiento puede ayudar a otros, en los casos más extremos. El cambio en la persona es siempre mejor que su eliminación, o la eliminación del problema. Pero esta es la vía difícil, la buena, la verdadera, el eu-camino. La que, una vez más, no está guiada, ni enseñada. Y creemos que el sentimiento de dejar de vivir es prohibido, una herejía. Y una vez más digo: Es completamente normal y natural sentir el peso de la vida y estar cansado de ella. ¿Por qué crees que la gente fuma? Porque el efecto que hace es como dejar de vivir, como estar más cerca de la muerte que antes; agotado, felíz, relajado, viendo el humo de tu boca, recordando cuando eras chico veías eso y te gusta ahora tanto como en ese entonces. Pero es una recompensa inmediata, con un mal oculto que solo el tiempo revelará. Sin embargo el ser humano no funciona así.
¿Qué hacer? Vivir la frustración. Disfrutar la caída, la depresión. Saber que va a pasar. La claustrofobia es evidente, pero no desespereis. Es pasajera. Hay que enfocar, encaminar, manifestar guiada, racional y educadamente el sentimiento. ¿Cómo? Desde antaño existe el arte. De ahí vino el lenguaje. Mitad por ayuda a la supervivencia y mitad por la necesidad de decir "¿Qué me pasa que estoy sinitendo pena, amor, odio, frustración? Me pasa que te odio, te amo, pienso en tí, para matarte y para amarte" (Esto es un ejemplo, no lo siento yo por nadie, aún). El arte es la expresión pura del sentir, la plasmación directa. Música, literatura, danza, pintura, escultura. Cosas gratis de hacer, simples, fructíferas, liberadoras, mejor que cualquier droga. Una simple canción bien hecha y con buena letra, o un párrafo de un buen libro o una pintura produce incluso una euforia mayor y una satisfacción inimaginable, incluso más que de cualquier otro modo, sexual, inducido por fármacos, por situaciones de esas que pasan una vez en la vida. Y de pasadita le dices a los demás que en el fondo del abismo, en la escoria de las sombras, no todo es tan malo. ¡Viva el arte!
Paz!
Cuando termines de escuchar esta canción, te sentirás mejor.
"This body holding me
Be my reminder here that I am not alone
This body holding me
Feeling eternal all this pain it's an illusion"
[Este cuerpo reteniéndome
Sé mi recuerdo de que no estoy solo aquí
Este cuerpo reteniendome
Sientiendome eterno, todo este dolor es una ilusión]
domingo, 21 de junio de 2009
De las Adicciones

No es justo llevar nuestra vida sin distracciones. No se puede estar siempre cerrado en cumplir, en funcionar. El círculo que es nuestra personalidad (con tantos bordes, que hacen una circunferencia de infinitas aristas) se rompe, o es incompleto. Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero no todos nos quedamos observando, callados, detallando cada nube, con cuidado viendo cada movimiento y con deleite analizando cada nueva figura. No todos tenemos las mismas experiencias, por lo que no todos tenemos la misma fuerza de voluntad. Estamos hechos de carne y hueso, no de minerales preciosos, o de iluminación divina. No me refiero a que el cuerpo sea despreciable, al contrario, es maravilloso, pero no es eterno y es tan corrompible cual hoja a la deriva del río. Y tal como cada cosa inestable, se aburre de la rutina. Se enoja si se le molesta, intenta escapar al verse encerrado, gana odio contra la represión, y busca una salida al verse presionado. Molestarse, encerrarse, reprimirse, presionarse. Cosas bastante comunes hoy día...
La sociedad no vela por bienestar. Vela por la forma, y no por el fondo. Por vestir a la mona de seda. Por la producción, el progreso, la democracia, el Estado. El sistema necesita el sistema; nosotrso siendo productivos, funcionando, sin parar, a cambio de algo de dinero, que a fin de cuentas, el mismo sistema inventó. Pero qué pasa con el sentimiento, enjaulado, domado, encarcelado, sufriendo la claustrofobia en el interior. Dónde queda el animal que se paró en dos patas y ahora está ya trabajando de 8 a 8, usando uniforme, obligado en más del 95% de las veces a hacer lo que no quiere, y de una forma que aún gusta menos. El animal se libera. Y una vez más, no guiado, no encaminado, desenfocado. El ímpetu disparado de espaldas en un día de viento fuerte. Se libera todo de la peor forma posible. Y ahora lo que vale es la fuerza de voluntad, esa que nadie nos dijo que existía y que nadie sabe cómo educarla. Esa que titularon de "Quiero Ser" y la vendieron a los colegios, malcriadamente. Irracional como él propio, el ser humano se corrompe en demasiados casos, demasiadas veces. Y ocurre el suceso...
Concluír que no es culpa del individuo, a fin de cuentas, sería una falacia. Es plena culpa del sujeto. No puede lidiar con su propia carga social. ¿Qué hacer? Analizar. Pensar. "Dar siete respiros antes de tomar la desición". No es racional entregarse a la ceguedad del futuro dañino por causa de un placer y una "liberación" inmediata y fácil. Nada en la vida es tan fácil. Tienes opciones; entre ellas, quedarse al borde, explotándo caóticamente un día, o hacerlo todo de a poco, o entregarse a la adicción, estúpidamente. O buscar otra forma. Siempre hay otra forma. Siempre se puede arreglar lo malo. Siempre. Es ese sentimiento de "No puedo, ¡me suicido!" humano, natural y común aunque nos lo noeguemos. Y está bien sentirlo. Pero, vale demás entrenar de vez en cuando esa fuerza de voluntad, ¿no?
Paz!
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